LA AGRICULTURA
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Cultivo de trigo en Tinizara (Tijarafe) |
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"Al tiempo que esta isla se conquistó y ganó, no había en ella ni se halló trigo ni cebada ni otro grano .. porque el mantenimiento que usaban en lugar de pan eran raíces de helechos y grano de amagante ..." (J. Abreu Galindo).
Sin embargo, durante las excavaciones de 1985 en la Cueva de El Tendal (San Andrés y Sauces) aparecieron numerosos granos de trigo, cebada, lentejas y habas que indican la existencia de una agricultura plenamente establecida. Sin embargo, estos granos cultivables dejan de aparecer en las fases cerámicas más recientes por causas desconocidas, pero que podrían relacionarse con condiciones climáticas adversas, plagas o abandono voluntario. De cualquier forma, la agricultura ocuparía un papel secundario dentro de las prácticas económicas de la población prehispánica de La Palma.
LA GANADERÍA
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Manada de cabras en el
Barranco del Atajo (Garafía) |
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Ovejas pelibuey envetadas
en el Barranco de los Hombres (Garafía) |
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Los benahoaritas tenían una economía fundamentalmente pastoril, puesto que de su cabaña ganadera dependía no sólo su subsistencia, sino también la obtención de infinidad de utensilios necesarios en su vida cotidiana (vestidos, mantas, calzado, odres, cuerdas de pelo, tendones, etc.).
La compartimentación de la isla en 12 bandos independientes, cuyos límites geográficos abarcaban desde la costa a la cumbre, tiene su explicación en la necesidad de contar con pastos abundantes y jugosos a lo largo de todo el año. Los datos etnohistórlcos y los estudios zooarqueológicos nos indican que los antiguos palmeros poseían rebaños mixtos de cabras, ovejas y cochinos.
El grueso de las manadas estaba formado por hembras adultas en edad lechera.
El régimen de pastoreo de los benahoaritas consistía en el aprovechamiento gradual de los diferentes pisos vegetales de la isla en función de la época del año en que se encontrasen. El pastoreo de costa se iniciaba tras la caída de las primeras precipitaciones otoñales. A medida que el año avanzaba no les quedaba más remedio que ganar altura y aprovechar los exhuberantes pastizales de las medianías, donde permanecían la mayor parte del año, hasta que la ausencia de lluvias y la escasez de plantas forrajeras, debido al continuo ramoneo de los animales, les hacía subir a las cumbres más altas.
Esta última etapa, que implicaba una transhumancia en toda regla, sólo se practicaba en la mitad norte de la isla y tenía como meta el interior y los bordes de La Caldera de Taburiente que eran, precisamente, los dos campos de pastoreo comunales que existían en la antigua Benahoare.
Aquí se establecían en unos gigantescos campamentos pastoriles que, a su vez, contaban con una serie de paraderos (puestos de vigilancia sobreelevados) y abrigos pastoriles dispersos por los alrededores.
OTRAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS
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Frutos de mocanera en la Finca del Arrogante (Don Pedro, Garafía) |
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Las actividades económicas se complementaban con otras tareas que jugaban un papel secundario aunque constituyendo un complemento vital en su dieta alimenticia, especialmente en la época estival. Algunas fuentes etnohistóricas apuntan que no sabían nadar y no comían pescado. Sin embargo, los estudios zooarqueológicos han demostrado que hacían un uso intensivo de los productos que el mar les ofrecía: pescado y marisco.
Asimismo, la zooarqueologia ha demostrado que los benahoaritas practicaron la caza de aves que vivían en las inmediaciones de sus lugares de habitación: pardelas, palomas, grajas, aguilillas, corujas, etc. Por último, debemos hacer una breve referencia a otra serie de productos suministrados a través de la recolección vegetal de numerosas frutas y bayas silvestres que abundaban en las formaciones vegetales que cubren la isla, como pueden ser los dátiles, mocanes, piñones, fitos o fayos, bicácaros, madroños, raices de helecho, etc.
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