Qué se necesita para recibir un préstamo

Préstamos personalesEn los tiempos actuales, las entidades bancarias se piensan mucho lo de conceder un préstamo personal. Tras los elevados índices de morosidad de años anteriores, las condiciones para la concesión de un crédito se han endurecido notablemente, y si antes era suficiente con tener una nómina que garantizase ingresos, hoy las cosas son algo más complicadas.

Lo habitual es que a la hora de solicitar un préstamo el banco pida toda una serie de documentación y someta al solicitante a una pequeña entrevista para conocer su situación. Si no figura en una lista de morosos, y dispone de ingresos regulares demostrables, tendrá posibilidades de que le sean concedido, pero si tiene deudas o una situación laboral inestable, la respuesta será siempre negativa.

Aun así, el estudio de las finanzas personales y de la solvencia del solicitante será exhaustivo: nóminas, declaraciones de la renta, contratos de alquiler o hipotecas…todo un rosario de documentos que le permitan al banco hacerse una idea clara de su situación económica serán necesarios para continuar el proceso

Sin embargo, ese primer filtro no suele ser suficiente, y los bancos ya no arriesgan con tanta facilidad como antaño su capital. La exigencia de un avalista, o de una propiedad inmobiliaria en concepto de garantía, suelen ser los requisitos más comunes para aceptar la solicitud. Y en ocasiones, no se trata de uno u otro, sino que los bancos exigen ambos, propiedad y avalista.

Qué se necesita para recibir un préstamo

¿Qué ocurre si el cliente no quiere o no puede aportar estas garantías? Lo habitual es que, con muy buenas palabras, el banco le deniegue la solicitud sin negociación de ningún tipo. No les preocupa demasiado que el cliente pueda marcharse a otra entidad bancaria porque saben que allí la respuesta será la misma.

Teniendo en cuenta que la situación laboral de un gran número de personas se ha visto perjudicada en los últimos años por la crisis, no son tantos los que pueden permitirse ofrecer una situación tan sólida, de ahí que hayan surgido otras alternativas como los préstamos online, que no requieren de exigencias tan elevadas.

El problema con estos préstamos es que por lo general no suelen ofrecer cantidades muy elevadas, y que los plazos de devolución son mucho más cortos, de uno a dos meses. Pero al mismo tiempo ofrecen una flexibilidad muy interesante, ya que son concedidos en cuestión de minutos y sin prácticamente ningún trámite.


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